Posted by on 18 agosto 2017

Después de gritar su alegría en el Giro, Omar Fraile acude a la Vuelta tras sellar su futuro con el Astana, con la intención de pelear por el maillot de la montaña y lograr una etapa.

“Todavía tengo que hacer unas series. Luego paro para tomar un café y hablamos”, se escucha a Omar Fraile (Santurtzi, 17-VII- 1990) con la voz risueña. No hay café, pero sí una charla. El santurtziarra sigue en la carretera, pedaleando la puesta a punto para la Vuelta a España que arranca mañana en Nimes (Francia). Rey de la montaña en las dos últimas ediciones de la carrera, Fraile, que ve como favorito al triunfo final a Froome, considera que la fisionomía de la Vuelta, difícil de controlar para los equipos, es “perfecta para un corredor de mis características”. Las fugas le esperan.

Acude a la Vuelta tras firmar dos años con el Astana. ¿Satisfecho?

-Sí, la verdad es que creo que es un paso adelante. Me iré a una escuadra bastante grande para seguir progresando como ciclista.

Lo cierto es que desde que llegó al profesionalismo siempre ha ido subiendo peldaños.

-Así es. Astana es un equipo muy fuerte. A Dimension Data tengo mucho que agradecerle por la tranquilidad que me dieron. Sé que en el Astana tendré más presión y más responsabilidad y algo más de peso. Sé a lo que voy. Eso me hará crecer como corredor.

¿Le han dicho en su nueva formación lo que esperan de usted?

-No, todavía no han hablado conmigo en ese sentido. Pero bueno, ya saben lo que pueden esperar de mí. En principio querrán que rinda bien en las clásicas, al principio del año, y que en las grandes vueltas busque mi oportunidad en las fugas además de trabajar para un líder cuando toque. Creo que puedo encajar en ese rol.

¿Fue su triunfo de etapa en el Giro el que le dio el impulso definitivo para optar al Astana?

-Con la victoria en el Giro demostré que puedo ganar etapas en las grandes. El hecho de poder meterme en las fugas y estar bien las dos últimas semanas fue algo muy positivo.

¿Cómo digirió el subidón que le provocó la victoria de etapa en el Giro?

-La verdad es que fue espectacular. Al principio no lo asimilas, pero luego, poco a poco, te das cuenta de lo conseguido. Después ves los videos… fue un sueño para mí. Siempre había soñado con correr el Giro y ganar una etapa fue algo impresionante. Sería bonito repetir victoria en cualquiera de las grandes.

¿Cuántas veces ha repasado el vídeo de su triunfo?

-Unas cuantas veces, la verdad. Aún se me siguen poniendo los pelos de punta. Hasta me pongo nervioso en el sofá y digo pero ataca ya… y eso que sé que voy a ganar. Es bonito verlo.

Por su forma de correr encaja muy bien en el Astana, un equipo con espíritu atacante.

-Sí, sobre todo, es un equipo que no se conforma, que tiene ese punto que tengo yo de locura, de atacar, de ser valiente. Pienso que encajaré bien.

A usted le gusta correr al ataque.

-El día que tengo me gusta aprovecharlo porque uno no siempre tiene una oportunidad y el día que la tienes, hay que intentar que no se escape. Se trata de ganar. A mí no me gusta ir en el pelotón todo el día, agarrado, agarrado, agarrado y aguantar. No me gusta esa clase de ciclismo. A mí me gusta el ciclismo de ataque e intentarlo. Me aburre ir en el pelotón, prefiero fugarme. Si me sale bien, genial, y si no, al menos quedarme con la sensación de haberlo intentado. Y si reviento, pues reviento.

¿De dónde le llega ese gusto por la libertad?

-Corro así desde que empecé en el ciclismo de carretera. En mountain bike corres solo y a tope, igual tengo esa influencia. Si tengo que trabajar para un líder tampoco me molesta y me gusta esa sensación de trabajar para que luego alguien remate. Pero me gusta fugarme.

Supongo que ese olfato que tiene para la fugas y ese carácter suyo también habrán servido para convencer al Astana.

-Sí. Al final esa manera de correr les ha convencido. Hay que saber leer la carrera en las estrategias y tener olfato para coger fugas. En ese aspecto era el tipo de corredor que querían.

¿Recibió más ofertas?

-Sí, pero solo dudé entre Dimension Data y Astana. Al final decidí irme al Astana.

¿Con qué se queda de su periplo en Dimension Data?

-La verdad es que han sido dos años espectaculares, les estoy muy agradecido. Me han dado toda la tranquilidad del mundo. Es un equipo de mil naciones, pero somos una familia. Me da pena dejarlo. No descarto que en el futuro pueda volver. Es un equipo en el que he sido feliz, pero tenía que aprovechar la oportunidad que me ha dado el Astana. La vida de un ciclista es corta.

Acude a la Vuelta con más tranquilidad tras su fichaje.

-Sí. Sobre todo porque no tendré esa tensión extra de necesitar tener que hacer algo. Sin esa presión creo que podré ser más valiente y jugármela más, correr más al ataque. Llego bien de forma y he podido entrenar bien en altura.

¿Cuál es su objetivo en esta Vuelta?

-Intentaré entrar en fugas para puntuar de cara al maillot de la montaña y buscar mi oportunidad de victoria. He ganado el maillot de la montaña en dos ocasiones y quiero ganarlo de nuevo y acercarme al récord de José Luis Laguía, que tiene cinco victorias. De momento tengo dos. Así que no va mal.

Seguro que ha tiene marcada alguna etapa.

-Sí.

Pero no lo va a decir.

-Claro. No hay que dar pistas. Pero luego habrá que ver cómo va la carrera día a día.

¿Qué le parece el recorrido?

-Es una Vuelta durísima y que va a ser muy difícil de controlar para los equipos. Creo que es una Vuelta en la que va a haber muchísimas fugas.

Es su escenario ideal.

-Sí, puede ser perfecta para un corredor de mis características. Además llevamos un equipo para fugas. Con libertad total. Que cada uno pueda buscar su idea. En ese aspecto es el mejor equipo que podemos llevar para una carrera de estas características.

¿Desde su punto de vista, quién es el principal favorito para ganar la carrera?

-Froome. Creo que lo puede hacer muy bien. No sabemos cómo llega Nibali, pero veo a Froome como favorito, sobre todo viendo el equipo que tiene. Después de su victoria en el Tour, creo que llegará muy bien.

Fuente: www.deia.com

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