Posted by on 28 diciembre 2017

A Omar Fraile (Santurtzi, 1990) le quedan pocos días para poder enfundarse el maillot azul celeste del Astana, el equipo con el que ha firmado para las dos próximas campañas. Su triunfo en la etapa del Giro de 2017 con final en Bagno di Romagna ha provocado este salto en una trayectoria que ya venía apuntando alto. De momento, aterriza en la escuadra que dirige Alexander Vinokurov con humildad, dispuesto a trabajar para corredores con más galones como Miguel Ángel López o Fuglsang, pero con la ambición de seguir creciendo, especialmente en un terreno que es de su predilección: las clásicas de primavera. Su debut en competición con el Astana se producirá en el Tour de Oman, a mediados de febrero.

¿Con ganas de enfundarse el maillot del Astana y debutar con su nueva escuadra?

Sí. También con pena, porque han sido dos años muy muy buenos con Dimension Data. Ha sido también un maillot que he llevado con muchas ganas. Pero sí, impaciente ya por empezar a competir.

Sin duda, cierra una etapa positiva en su anterior equipo.

Sí, la valoración es muy buena. Tengo mucho que agradecerles. He crecido con ellos y he dado un paso adelante en mi carrera. Eso ha hecho que se haya logrado el fichaje por Astana. En estos dos años me lo he pasado muy bien en carrera y he trabajado muy a gusto con ellos.

Habla de dos años buenos, pero en especial este 2017 le ha traído el regalo más bonito que ha tenido en su trayectoria profesional: la victoria en la etapa del Giro de Bagno di Romagna.

Sí, fue algo soñado. El Giro me ha gustado de toda la vida, es una carrera que me encanta y ganar una etapa ha sido algo realmente increíble.

Aparte de la oferta del Astana y de la posible continuidad en el Dimension Data, ¿había alguna otra oferta que manejaba para 2018?

Sí. Por suerte tuvimos que decidir y eso siempre está bien. Para mí Astana era la mejor opción, porque me ayudaba a crecer en un equipo muy grande.

Desembarca en un equipo que, con la marcha de Aru, pierde a una de sus grandes referencias en los últimos años. Quedan corredores de primera fila como Miguel Ángel López y Jacob Fuglsang, pero ¿va con la ambición de compartir liderato, al menos en ciertas carreras, con estos corredores?

Igual ha perdido un líder consolidado, como puede ser Aru o anteriormente Nibali, pero tiene dos líderes que nos pueden dar una alegría. Fuglsang ya ha demostrado que es un grandísimo corredor. Miguel Ángel López va para ser un gran líder y tiene en sus piernas una gran vuelta. El Astana tiene un bloque potentísimo este año. Si me dan la oportunidad, está claro que voy a intentar aprovecharla. Pero de momento entramos a expensas de lo que nos pidan.

Por tanto, ¿su rol está por definir? ¿Dependerá de cómo se adapte?

Sí, es una incertidumbre. Primero hay que ver cómo empiezas el año, hay que adaptarse al equipo, ver cómo funciona… Luego ya se verá cuál es nuestro sitio. Al final la carretera te pone en él, por mucho que hables o digas.

¿En qué faceta quiere progresar especialmente en esta nueva etapa?

Con este equipo puedo tener la oportunidad de hacerme mejor corredor en las clásicas, de poder conseguir un resultado en estas carreras, que es mi sueño. Y en grandes vueltas puedo rendir bien, tanto para ayudar al equipo como para, algún día, intentar rematar una fuga. En este equipo puedo seguir creciendo y aprender mucho. Hay mucha gente detrás que sabe mucho de esto.

Ha corrido tres veces la Vuelta a España, dos veces el Giro, pero todavía ninguna el Tour. ¿Será 2018 el año de su estreno en la ronda gala?

Sí, de primeras parece que va todo el año enfocado al Tour y, después, a la Vuelta. Pero habrá que ver cómo empieza el año, cómo responden las piernas y que todo vaya bien. Si es así, estaremos en el Tour.

Ahora es el momento de ir anotando en rojo ciertas etapas…

Sí. Llevamos un líder como Jacob (Fuglsang) que tiene la ambición por hacerlo bien y estaré a su lado. Creo que puedo ser un corredor muy útil para él.

Eso en cuanto al Tour. En lo que respecta a la Vuelta a España, obviamente hay una etapa, como vizcaíno, que le debe de llamar la atención: la del final en el Oiz.

Es un puerto que utilizo para entrenar, salvo el último tramo, que está bastante mal. Pero hasta donde se gira es un puerto que utilizamos bastante para entrenar. Conozco muy bien la zona, vivo en Mungia, muy cerca. Reconozco que es un final muy duro para mí. A ver cómo sale.

En el Astana va a tener el apoyo de otro bizkaitarra: Pello Bilbao. Supongo que dará algo de tranquilidad de cara a la integración en el nuevo equipo.

Exactamente. Voy a compartir mucho con él. Te quita esos nervios.

Aparte de esas dos grandes vueltas, ¿qué hoja de ruta va a seguir a lo largo de 2018?

Si todo va bien, estará en las clásicas, en la Vuelta al País Vasco, la carrera de casa, en la que siempre hay una motivación extra. Habrá que ver París-Niza, Tour de Romandía, a ver si hago Vuelta a Suiza, Dauphinè… En la próxima concentración de enero en Calpe lo definiremos del todo.

Fuente: www.mundodeportivo.com

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