Posted by on 22 julio 2018

Una impresionante victoria de Omar Fraile en la etapa 14, tras atacar en la escalada final e irse en solitario hasta la línea de meta para lograr su primera victoria en el Tour de Francia. Después de ser parte de una escapada de 32, tuvo que perseguir a Jasper Stuyven en el  final de hoy en Mende. Justo antes de llegar a la cima de la Côte de la Croix Neuve, atrapó a Stuyven y corrió a por su segunda victoria en un Grand Tour, justo delante de Julian Alaphilippe y Jasper Stuyven.

“¡Es increíble, absolutamente increíble! ¡No puedo creerlo! Para mí era un sueño ganar una etapa en el Tour de Francia y ahora este sueño se ha hecho realidad. El año pasado gané una etapa en el Giro y ahora repito mi éxito en el Tour. Ya ayer me sentí bastante bien y hoy estaba motivado para meterme en la escapada, para tratar de luchar por la etapa. Sabía que sería difícil, especialmente porque el grupo era muy  grande”, ha explicado el corredor del Astana.

“En la escalada final, hubo algo de viento en contra, pero encontré el  momento para atacar e hice todo lo posible por atrapar a Stuyven para liderar la carrera y mantener mi ventaja hasta la línea de meta. Esta victoria es muy importante para mí, pero también para mi familia y mis amigos. Llevábamos crespones negros hoy para honrar a Denis Ten (patinador kazajo, medallista en Juegos Olímpicos y mundiales, asesinado hace dos días en Almaty al ser atracado). Es una historia muy triste para todo el mundo del deporte, es por eso que dedico esta victoria a toda la gente de Kazajistán”, ha explicado Omar Fraile después del final.

Texto: www.biciciclismo.com – Foto: www.letour.fr

Fraile, reventar o ganar

Mende (Francia), 21 jul (EFE).- Omar Fraile (Santurtzi, 28 años) tocó el cielo con las manos en el aeródromo de Mende como vencedor de etapa en el Tour de Francia, en el año de su debut en la carrera y después de un final con intriga que se ajustó a su estilo guerrillero de correr: arriesgar, y a partir de ahí “reventar o ganar”

Fraile fichó por el Astana la pasada temporada porque es un equipo que “siempre va al ataque y es valiente”, lo que cuadra perfectamente con su carácter. Se trata de un corredor que se aburre en el pelotón si no hay batalla.

” Si lo intentas y luego sale mal, pues sale mal, pero no que sea por no intentarlo. En ese aspecto me identifico mucho con esa forma de correr. Si reviento, reviento, pero hay que intentar ganar”.

Fraile ha ganado dos veces el maillot de la montaña de la Vuelta, una etapa del Giro en 2016 y ya tiene su triunfo soñado en el Tour, en una etapa que el ciclista vasco tenía anotada en su agenda.

Profesional desde 2012, debutó en el Orbea continental, pasó cuatro años en el Caja Rural, de ahí al Dimension Data dos temporadas y desde este año pertenece al Astana, con el que tiene contrato hasta 2019.

Aunque pasó dos años inolvidables en el conjunto surafricano del Dimensiom Data, las diferencias respecto al equipo que dirige Vinokurov son apreciables.

“Tal vez la forma de correr es lo más llamativo. En Astana corren siempre muy juntos y cogen la responsabilidad. Es un equipo valiente. Nada conservador. No existen dudas a la hora de tirar. Como bloque somos uno de los mejores equipos. A Astana le gusta ir al ataque”.

Aunque sueña con las clásicas de las Ardenas, Fraile piensa en completar en la próxima Vuelta a España la trilogía de triunfos en las grandes.

Sus ocupaciones profesionales las combina con la escuela de ciclismo Omar Fraile, del club Mendiz Mendi, de Muskiz (Bizkaia). En ese centro se formó él en categorías inferiores, tanto en carretera como en bicicleta de montaña.

El centro trabaja con cerca de 40 chavales entre 7 y 16 años, que realizan salidas los fines de semana y a las que a veces se une el propio Fraile cuando se lo permite su calendario. De momento los chicos se centrarán en la bicicleta de montaña.

“Yo vengo del mountain bike y me adapté bien a la carretera”. Su intención es que los alumnos consigan esa técnica, y sobre todo que se lo pasen bien con el mínimo riesgo posible, “y que el día de mañana ellos decidan”.

De momento, el maestro ha dado un ejemplo enorme a los chavales de la escuela. Pudieron ver por televisión a su ídolo en estado puro, atacando y dejándose el alma en la bicicleta. Todo por levantar los brazos en todo un Tour de Francia. A pesar del esfuerzo extremo que hizo, no reventó. Ganó.

Texto: www.mundodeportivo.com

Omar Fraile, un cazaetapas que casi se pasó a traineras

El ciclista vasco del Astana perteneció seis temporadas al club Itsasoko Ama: “Hasta los 16 no tomé una decisión definitiva, y preferí el ciclismo porque en la trainera me helaba”.

Omar Fraile nació en Santurce el 17 de julio de 1990. Recién cumplidos los 28 años, alcanzó en el Tour su sexta victoria y la segunda en una grande. En el Giro de 2017 se impuso en Bagno di Romagna: “Sólo me falta una etapa en la Vuelta para completar la colección”. Ese es ahora su desafío. Con tres añitos le regalaron su primera bicicleta, y con ocho ya competía en mountain bike. La Arboleda fue uno de sus primeros lugares de entrenamiento. Aunque casi se dedica al remo, su otra pasión. Perteneció seis temporadas al club Itsasoko Ama: “Hasta los 16 no tomé una decisión definitiva, y preferí el ciclismo porque en la trainera me helaba”.

Después de comenzar como amateur en el Opel Ibaigane en 2009 y de dos campañas más con el Seguros Bilbao, los ojeadores de la Fundación Euskadi le llevaron al Orbea en 2012. Ahí arrancó su trayectoria profesional, que continuó en el Caja Rural. El vizcaíno explotó en 2015: Giro de los Apeninos, un parcial en los Cuatro Días de Dunkerque y su primera clasificación de la montaña en la Vuelta (alcanzó también la de 2016). Su buen rendimiento le sirvió para fichar por el Dimension Data. Para este 2018 firmó por Astana: “Cuando empiezas abajo valoras más tu profesión”

Texto: as.com

“La victoria más importante de mi trayectoria”

Antes de afrontar la etapa ya avisó de que la tenía señalada.

Primer triunfo en el Tour. ¿Cómo se siente?

Es la victoria más grande de mi trayectoria hasta ahora. Para un corredor como yo supone una sensación indescriptible, increíble, algo con lo que sueñas, pero que sabes que resultará difícil de conseguir. Sin embargo, gracias al trabajo duro lo he logrado.

En 2017 se estrenó en el Giro, así que sólo le queda un parcial en la Vuelta.

Ufff… Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en completar la colección. Ojalá alcance un triunfo este mismo año, a partir de ahora puede convertirse en un bello objetivo.

¿Cómo se definiría como ciclista? Porque se ha especializado en rematar.

Como un buen compañero de equipo, alguien a quien no le importa sacrificarse por su líder y que cuando dispone de oportunidades para brillar, procura aprovecharlas. Con la recompensa de este éxito estaremos más tranquilos en el Astana, y nos encantaría aupar a Fuglsang lo más arriba en la general.

¿Qué significó el gesto de besar la pulsera?

Una dedicatoria para mi novia, Eva, que también realicé en el Giro. Para ella y mi familia van las cosas que consigo. También me acuerdo de Luis León, que se retiró lesionado del Tour, y la escuadra porta crespones negros en memoria de Denis Ten, un patinador kazajo tristemente fallecido cuando le intentaron robar en Almaty.

¿Fijará las clásicas y el Mundial como desafíos?

Las clásicas, sí. Después de un rodaje, en la primavera busqué mis opciones y regresaré. Sobre el Mundial, que me convoquen para aprender y ayudar a Valverde a vencer.

Texto: as.com

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