Posted by on 22 diciembre 2018

Tras un trastorno importante por un accidente de tráfico, Omar Fraile ha recuperado la normalidad al incorporarse a los últimos entrenamientos del Astana Pro Team en Altea y al acompañar a Miguel Ángel López a la presentación de la Vuelta a España en Alicante. Allí, el vizcaíno de Santurce (1990) descubrió, como casi todos los profesionales, una subida desconocida, Arraiz, muy cerca de casa. En la etapa que llega a Bilbao. “Aluciné cuando me dijeron que existía esa rampa ahí mismo”, dijo a MARCA, al que concedió esta entrevista exclusiva.

¿Cómo se encuentra? ¿El accidente le ha retrasado mucho su preparación?
No me preocupa mucho el comienzo de temporada. Siempre he empezado más tranquilo, soy una persona que va poco a poco en la primera concentración. En relacion con el año pasado no hay mucha diferencia en lo que se refiere a base de kilómetros. Sí me veo un pelín más corto que otros años en calidad, pero en cuanto a fondo, lo sigo teniendo . Me costará algo más coger ese pico de forma. Igual me cuesta un poco más en mi primera carrera,Vuelta a la Comunidad Valenciana, pero poco a poco ya hemos trazado un calendario para que no tenga ningún problema en mis grandes objetivos del año. Como el accidente ha pasado casi en diciembre no tiene por qué ser un problema en sí.

¿Cómo será ese calendario?
Mi primera parte se basa en llega bien a abril, mi mejor mes siempre. En el camino, Tirreno-Adriático, que me gusta, y País Vasco, que es nuestra carrera. Despué, las Ardenas que son mi primer gran objetivo. El año pasado, con el calor, no lo hice todo lo bien que me hubiera gustado. Pero son carreras que me van y que voy a preparar con mimo. Este año vimos a varios vencedores. Son carreras muy difíciles y muy largas. La propia carrera te va poniendo en tu sitio, pero está claro que todos podremos disfrutarlas. Al empezar un poco más tarde espero llegar algo más fresco a estas carreras.

Pero ¿de qué carrera hablar, de la Lieja-Bastoña-Lieja?
Sobre todo tengo echado el ojo a la Amstel Gold Race. Es preciosa, y a mucha gente le gusta.
Sí, concretamente mucho a su nuevo compañero de equipo Gorka Izagirre. También sueña con llevársela.
Soñar con una clásica es difícil, pero es un objetivo que hay que marcarse. La carretera nos pondrá en nuestro sitio. Lo voy a intentar y si no se puede, habrá sido un paso más de la temporada y llegará el siguiente objetivo, que será el Tour de Francia.

La Lieja, el Tour…. Palabras mayores en las que ya ha dado el nivel.
La Lieja tendrá un final este año en el que te tienes que anticipar y un corredor como yo quizá encuentre una opción. Un movimiento de lejos, como el de Jungels, por qué no va a salir. Y está claro que el Tour es el Tour y su repercusión no la tiene ninguna otra carrera por mucho que sea una clásica.

¿Ha cambiado su estatus dentro del equipo tras el triunfo en Mende?
No ha cambiado. Sigo siendo un corredor que trabaja para el equipo, que le gusta hacerlo, pero que luego tiene sus días con oportunidades para ganar. Sí que me he convertido en un corredor un poco más ambicioso y siempre me gusta intentar pescar en río revuelto.

Y famoso porque anuncia el objetivo de antemano y, ¡zas! lo consigue.
Bueno, yo siempre llego con el plan a la carrera, pero luego hay que tener piernas para cumplirlo. Dices ‘mañana lo voy a intentar’ y si te sale, pues qué causalidad. Pero si tienes piernas y el terreno es propicio para intentarlo siempre es más fácil acertar. No siempre pasa, claro. Muchas veces se falla y he perdido oportunidades. Pero espero que salgan esta temporada, me han dado muchísima confianza para intentar victorias.

El líder del Astana en el Tour será Jakob Fuglsang, pero el equipo va a jugar también el papel de rematar donde se pueda, ¿verdad?
En el Tour vamos a manejar más un equipo cazaetapas. Se sabe que nos gusta la batalla y está claro que llevando tantos cazaetapas algo puede caer. Está Jakob de líder, pero siempre se nos permitirán movimientos. Seremos un equipo peligroso para pelear por las etapas.

Su evolución no para. 2018 ha sido su mejor año.
¡Sin duda! Aparte de las victorias, voy llegando a mi madurez como ciclista y eso hace que la evolución marque escalones tan grandes. Es cierto que este año he crecido un poco… o mucho, pero es que el año anterior crecí muchísimo. Y, fue cuando me dio ese punto es solidez, que se ha fortalecido con las victorias.Carrera a la que he ido he demostrado que estaba en forma, he podido trabajar para el equipo o estar en la disputa. Y eso ha sido muy importante para mi cabeza y para mí.

La adaptación al Astana también ha sido perfecta.
Astana se caracteriza por ser un grupo de corredores valientes. Luego, hay veces que no nos sale, pero creo que siempre se da la confianza a la baza que tenemos. Luego puede salirte bien o mal. Eso en este equipo se valora mucho. Si pides una oportunidad, el equipo te va a dar todo para que lo intentes. Luego fallarás o no, pero ese aspecto me gusta mucho porque siempre pone toda la carne en el asador. Luego, la línea entre ganar o no es muy delgada. Y al Astana no le cuesta poner al equipo a tirar e intentarlo.

Segundo año en el equipo kazajo. Toca renovar…
Sí, toca este año. No me pongo nervioso los años de renovación. Estoy más preocupado el primer año que el segundo. Cuando entro nuevo me meto mucha presión para intentar cuadrar con el equipo, para que me salgan bien las cosas. En la segunda temporada ya solo me dedico a entrenar e intentar hacerlo bien y si las cosas salen, pues oye. Lo bueno es que el año que acaba me han salido bien y espero conseguir victorias. Es difícil, lo intentaré, pero sobre todo quiero mantener la regularidad, de estar ahí cerca.

Pero estar, estar y no rematar, tampoco es buena cosa.
Vale. Si no ganas, no es igual. Hay años en los que te sale todo perfecto y otros años que parece que no, estando mejor de forma haces segundo, tercero… Pero cuando no salen las cosas no hay otra que seguir entrenando y mantener un nivel que te permita una regularidad.

A los dos vizcaínos, Pello Bilbao y usted, se les han unido dos guipuzcoanos, los Izagirre. ¿Bienvenidos, no?
Siempre que entra gente de casa es más fácil a la hora de entenderte. Nos conocemos desde pequeños y tenemos la suerte de que nos llevamos todos bien. Eso ayudará a sacar más resultados, hoy puede ser para ti y mañana va a ser para mí.

A la vista de las bajas y las altas, ¿es mejor este Astana 2019 que el anterior?
El Astana 2019 se ha reforzado con gente para trabajar y nos aporta también cazaetapas. Ahora tenemos un equipo muy peligroso. El año pasado nos decían que para las generales no teníamos a nadie… Pues ahí está López, que ha hecho dos podios y este año lo volveremos a tener para el Giro y verenis si en otra de las dos grandes después. Pero a la hora de cazar, tenemos un equipo verdaderamente peligroso, porque cualquiera puede salir por el córner y liártela, como pasó en la Omloop Het Nieuwsblad, con tres tíos delante para rematar. Salió y en muchas otras carreras ha pasado lo mismo. Somos de los equipos más peligrosos que hay, porque en cualquier momento nos podemos poner a tirar y nos puede salir bien la jugada.

¿Podrá Miguel Ángel López superar sus terceros puestos en una gran vuelta?
Lo veo super tranquilo este año, mucho menos nervioso que antes. Lo que más destaco de él es lo rápido que va en bici en cuanto la carretera se empina. El Giro, con lo duro que es, le va como anillo al dedo. El tiene ganas y está muy tranquilo este año, porque ya se ha visto capaz de estar entre los favoritos. La Vuelta se le puso difícil, pero mira, al final consiguió sacar ese punto de tranquilidad que le había faltado antes y le salieron las cosas. Ha aprendido mucho de esa Vuelta a España y este año tiene la cabeza mucho más asentada con el objetivo claro de llegar al Giro a tope. Es un buen líder para soñar con el maglia rosa.

Algún día tendrá que debutar en el Tour.
El Tour es el Tour. Necesitas ir con garantías y la cabeza en su sitio para disputarlo. A López quizá le falte el punto de rodarse en el plano, en la tensión de esa carrera. Ya ha mejorado este año si lo comparamos con un López anterior que se caía a menudo. Es mucho más sólido y puede plantearse este año si ir al Tour o no. Yo creo que necesita un poco más de tranquilidad para su cabeza. Sabe que está mejorando como corredor, que va por el buen camino y el equipo le da ese punto de paciencia para que se prepare mentalmente y físicamente para poder afrontar el Tour, que no es una carrera cualquiera.

¿Qué es lo más destacable del día a día en el Astana?
Hay mucha comunicación. Rápidamente, en cuanto hay una caída o una enfermedad, la comunicación es inmediata. Los entrenadores saben en qué punto de forma está cada corredor. En ese aspecto sí está todo controlado, aunque luego te dejan un margen de tranquilidad para que trabaje cada cual con su preparador. Nadie se mete en el trabajo de ese preparador. Luego salen los resultados o no… Estamos muy controlados.

Texto y Foto: www.marca.com

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